EL GASTOR Museo de usos y costumbres populares(4610 lecturas) 
La
casa donde se refugió el famoso bandolero,
convertida en una exposición permanente
de interés antropológico
Fernando Sígler "El rey de Andalucía" estuvo ligado por motivos sentimentales a El
Gastor, la pequeña población de la actual Ruta de los Pueblos Blancos situada
en la falda del tajo del Algarín. A la memoria de este "soberano andaluz",
el más famoso bandolero de la España de principios del siglo XIX, José María
el Tempranillo, está dedicado el Museo de Usos y Costumbres Populares de El
Gastor.
Ubicado junto al Ayuntamiento, en la casa de la que fue su novia y amante, este
cuidado museo conserva el sabor de las edificaciones tradicionales andaluzas.
Este amplio habitáculo, de dos plantas, sirvió al Tempranillo de refugio y
descanso. Aquí pasaba largas temporadas, durante el tiempo en que hacía una
pausa en su singular vida de correrías y persecuciones.
Respetuosamente restaurado, el inmueble recrea la decoración y el mobiliario de
la época, y todo él constituye un expositor de objetos, herramientas y
utensilios antiguos que han formado parte de la vida de los habitantes de este
pueblo. Mantiene tanto el encalado de las paredes como el empedrado del suelo de
la entrada, que conduce a una antigua pequeña cuadra interior, contigua al
patio.
En un recorrido a través de las diversas dependencias de este museo puede
reconstruirse la forma de vida de la época en la que el Tempranillo -de nombre
José María Hinojosa, nacido en Jauja (Córdoba) y casado con una natural de
Torre Alháquime- dominaba en toda la serranía. El dormitorio lo preside una
antigua cama de colchón de lana y manta de Grazalema. Del sistema de alumbrado
de entonces dan cuenta los quinqués, que funcionaban a base de petróleo y con
una torcida de algodón como mecha, candiles, que se encendían mediante la
combustión de aceite, y un petronor, usado para la iluminación de las minas de
hierro que se explotaban antiguamente en la zona. Como objetos de aseo personal
se muestran un palanganero de madera, unas pinzas de hierro para rizar el pelo y
tijeras y maquinillas para cortar el cabello.
Útiles para la manutención expuestos son un molinillo para
moler granos de café, un tostador bombo (sistema manual para tostar café con
la combustión de carbón), una máquina de picar carne y hacer las chacinas,
una alcuza o aceitera de mesa, unos palillos para batir manualmente los
alimentos, un bidón de aceite para guardar las reservas de aceite de uso doméstico,
banqueta (soporte de la artesa para amasar pan o para colocar los cerdos en las
matanzas) y calabacines (usados como cantimploras).
Otros objetos expuestos al visitante son juegos de pesas de hierro, básculas de
precisión, mesa de zapatero, mundillos (artilugios para hacer encajes de
bolillos), jaquima y barbada de cencerros (que se colocaban en la cabeza del
caballo como adorno), frontil de esparto que se colocaban en la frente de los
bueyes para que tirasen del carro, esteras de palma, escarpia (percha con
ganchos de hierro), vasijas de astas de toro para guardar pólvora, aceite o
vino, romanas de hierro para bultos pesados, trillos y ruedas de trillo, clavos
de metal para adorno de las puertas, jamuga (silla que se colocaba en los
caballo para sentar a las señoras), grilletes de hierro para colocar en las
patas delanteras de las bestias y medidas de cereales (cuartilla y media
fanega).

Esta es la casa que guarda la memoria del más afamado
bandolero de la serranía, quien en el año 1832 bautizó a su hijo muy cerca de
El Gastor, en la iglesia parroquial de Grazalema. Este Museo de Usos y
Costumbres Populares "José María el Tempranillo", ubicado en la
calle Alta, junto al edificio del Ayuntamiento, está abierto de 12 a 14 horas y
de 17 a 19. Provisionalmente, está gestionado por integrantes del Módulo de
Gestión e Interpretación de Recursos Turísticos Rurales "La Chirimía". |