El historiador Fernando Romero Romero presentó el 25 de mayo de 2010 en el Salón Regio de la Diputación de Cádiz su libro Socialistas de Torre Alháquime. De la ilusión republicana la tragedia de la Guerra Civil (1931-1946). En el acto estuvo acompañado por el director del servicio de Ciudadanía de Diputación, Carlos Perales; Juan José Fernández, cronista de Torre Alháquime, y Javier Giráldez, del Comisariado de Memoria Histórica de la Junta de Andalucía.
La obra reconstruye los conflictos sociales y políticos en este municipio gaditano durante la etapa republicana, el golpe de julio de 1936 y la posterior represión desencadenada por los sublevados, primero mediante el bando de guerra y luego a través de la justicia militar.
Socialistas de Torre Alháquime está publicado por el Ayuntamiento de Torre Alháquime, con el patrocinio de la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía y producción editorial de Tréveris. El libro ha sido prologado por Antonio-Miguel Bernal.
Fernando Romero es miembro del equipo técnico de Todos (...) los nombres y entre sus publicaciones pueden citarse las monografías Jornaleros y organizaciones obreras: Villamartín 1900-1936 (2001), Historia de Puerto Serrano. Puerto Serrano contemporáneo (2003), República, Guerra Civil y represión en Villamartín (2008) y Alcalá del Valle. República, Guerra Civil y represión, 1936-1946 (2009). También es coautor del libro colectivo Memoria Rota. República, Guerra Civil y represión en Rota.
"El mejor servicio que puede hacerse a la Memoria Histórica, aparte de las exhumaciones, son investigaciones de este tipo, que nunca van a quedar sepultadas", declaró Carlos Perales en referencia a la obra Socialistas de Torre Alháquime.
Índice
Prólogo
Introducción
I. LA SEGUNDA REPÚBLICA
1. De la Monarquía a la República: continuismo y ruptura
2. Señoritos, arrendatarios y jornaleros
3. Conflictividad social y política: ascenso y caída de los socialistas
4. El Frente Popular: crisis de trabajo, conflictividad social y radicalización política en la primavera de 1936
4.1. Las elecciones del Frente Popular
4.2. Crisis y pactos de trabajo
4.3. El primer núcleo falangista
4.4. Socialistas contra republicanos
4.5. El 1º de Mayo
II. GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN FRANQUISTA
1. Resistencia republicana y violencia revolucionaria
2. Ocupación militar e institucionalización del golpe
3. Víctimas de la violencia revolucionaria: los asesinatos de El Burracal
4. El terror caliente: la represión fascista en 1936
5. Huida y regreso de Málaga
6. Represión por la Justicia Militar (I): los sumarios de 1937-1938
7. Represión por la Justicia Militar (II): depuración de los combatientes franquistas
8. La victoria, los vencidos
9. Represión por la Justicia Militar (III): los sumarios de posguerra
10. Entre rejas y alambradas
11. Patriotas de camisa azul
12. La Iglesia después del golpe
III. LOS REPRESALIADOS
1. Identificación y cuantificación de las víctimas del 'terror caliente'
2. Encausados por la Justicia Militar
Epílogo
Bibliografía
Prólogo de Antonio-Miguel Bernal
"Pese a lo preciso y detallado del título del libro -en tema, cronología y temática-, éste ofrece mucho más de lo que, en principio, ofrece su rótulo inicial. Como una invitación entusiasta a la lectura del mismo, debemos adelantar, de antemano, que el valor añadido que esta obra conlleva se debe, sobre todo, al rigor narrativo y a la solvencia de la investigación histórica sobre la que se sustenta. Algo especialmente a valorar, de entrada, cuando se trata de temáticas tan complejas y apasionadas aún como sean los años de la República y de la Guerra Civil así como la represión practicada y sus consecuencias.
El punto de observación para el análisis de ambos fenómenos -República y Guerra Civil-, que resultaron cruciales para la historia española del siglo XX -con secuelas alargadas todavía a comienzos del XXI-, es Torre Alháquime, un pequeño municipio de la Serranía gaditana. En principio, pudiera equipararse a uno de tantos de esos pueblos andaluces situados entre el reborde serrano rondeño y la campiña jerezana, que tienen en su haber a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX una larga trayectoria de conflictos y tensiones sociales derivadas de los problemas de la tierra enmarcados por dos fenómenos dominantes: la estructura asimétrica de la propiedad y el paro jornalero. Por extensión, pudiera decirse que, pese a lo reducido de su término, se asemeja a los municipios andaluces donde prevalece, en la estructura de la propiedad de la tierra, la primacía de unos latifundios mezclados con un minifundismo circunstancial y en cuya estructura social los jornaleros y campesinos, a su vez entremezclados también de manera cambiante, representaban más allá de las tres cuartas partes de la población activa. Nada, pues, distinto ni diferenciador respecto a la mayoría del conjunto del territorio y población característicos de los pueblos de las provincias andaluzas occidentales.
Por estructura, la obra es una monografía local pero por la investigación que la sustenta y el modo de llevarla a cabo el libro bien pudiera ser considerado como uno de los estudios de mejor acabado que trata sobre las complejas relaciones -por la dureza, represalias y asesinatos- que, desde la República a la Guerra Civil, se fueron tejiendo en los pueblos bajoandaluces en los tres quinquenios que van de 1931 a 1946. Bajo tales supuestos, la monografía dedicada a Torre Alháquime podría haber sido una más, de las muchas que en tiempos recientes -de verdadera eclosión de la historiografía local- se vienen dando a conocer sobre los años republicanos y las circunstancias locales de la Guerra Civil -represión y consecuencias- y que, como clones indiferenciados, repiten sin cesar, hasta la saciedad, un mismo modelo de análisis y resultados. Sin embargo, nada de esto ocurre con el trabajo de Fernando Romero. En cierto modo, la asepsia al rotular los epígrafes pudiera inducir a pensarlo pero, una vez que el lector se adentra en su lectura, reconocerá bien pronto que tiene en sus manos, por muchas razones que se dirán de inmediato, un libro muy particular.
Lo primero que llama la atención es el protagonismo socialista -político y sindical- en una zona identificada, tradicionalmente, con el anarcosindicalismo. Pero en Torre Alháquime, una vez llegada la República, los ayuntamientos y las organizaciones obreras dominantes fueron de filiación mayoritaria socialista. Aunque muy pronto, el lector comprobará el relativismo de tales apreciaciones pues, en realidad, lo llamativo fue la capacidad de adaptación política de personajes locales que tuvieron influencia decisiva en la vida política local, que pasaron sin menoscabo alguno, de la militancia monárquica o primorriverista a la republicana -y en ésta, evolucionan después con matices en un alarde de camaleonismo político a nivel local que suele pasar desapercibido en el análisis histórico de grandes trazos-. En puridad, hasta las elecciones municipales de 1933 no puede hablarse de verdadera ruptura política en la localidad, si se contempla la biografía y trayectoria de quienes ejercieron el poder local en el municipio, y la mitad de los concejales que formaban el ayuntamiento en julio de 1936 fueron fusilados por los golpistas sublevados. Es significativo que, finalizada la Guerra Civil, se vuelva a asistir a un fenómeno de parecidas circunstancias entre quienes se llamaron a ser acreedores de la victoria. Tensiones entre las figuras políticas de época de la monarquía y República que se habían insertado en el mecanismo de los sublevados y la nueva clase política que aspiraba a protagonizar al fascismo triunfante. En pocos estudios de los hasta el presente publicados queda de manifiesto -y de modo tan patente- ese fenómeno continuista: las siglas y adscripciones políticas cambian pero no tanto las personas que, a título individual o como grupo, se reciclan de continuo y detentan el poder una y otra vez en situaciones tan diferentes como fueran los años republicanos -de izquierda y derecha-, del frentepopulismo, de la guerra y aún en los años grises de la misma represión a antiguos colegas y la inmediata postguerra.
La mutación -más bien, transmutación política, por lo que tiene de milagrera- comenzó nada más conocerse los resultados de las elecciones de abril de 1931. La primera parte del libro está dedicada a estudiar, modélicamente, las vicisitudes de la acción política, de sus líderes y de los condicionamientos sociales y económicos. Como, de igual modo, es ilustrativo el análisis que realiza sobre las actuaciones del gobierno provisional de la República en un afán de quemar etapas y pretender resolver por vía de decretos problemas y situaciones que tenían unas causas más profundas y genéricas. Mientras que las disposiciones sobre los Jurados mixtos y las Bases de trabajo tuvieron incidencias favorables -los salarios reales aumentaron- no sucedió igual en la aplicación de otras, como fuesen la ley de Términos municipales y la de Laboreo forzoso, en cuya aplicación se reconoce el origen de las tensiones sociales. El fracaso republicano, inducido por una inadecuada intervención y regulación del mercado de trabajo, ha hecho correr ríos de tintas en la historiografía general dedicada a la República -tenida cuenta las circunstancias de los años de 1931-1933- y las aportaciones de esta investigación, a escala local, es un buen ejemplo de cuanto queda aún por matizar.
Con el triunfo de las elecciones del Frente Popular en febrero de 1936 se produce el restablecimiento del ayuntamiento de izquierda, con matices revolucionarios como hasta entonces no se había dado aunque las formaciones socialistas de Torre Alháquime, una vez excluidos del poder municipal, conocieron un proceso de radicalización a partir de 1934. No deja de ser llamativo, por lo que pudiera tener de paralelismo con lo sucedido en la Transición, que una de las medidas más contundentes de la nueva corporación frentepopulista fuese el cambio de nombres en el nomenclátor del callejero local o la pretensión de pretender abordar y resolver los graves problemas estructurales del paro local a través de actuaciones de recargas impositivas sobre los propietarios como si los mercados de trabajo funcionasen como burbujas aisladas, a nivel local, sin relación o dependencia alguna con actuaciones producidas en otros mercados de ámbito territorial mayor o de naturaleza distinta incluso de las específicas del sector agrícola.
La parte más sustantiva y modélica de la investigación es la que ocupa la segunda parte, dedicada a la Guerra Civil y a la represión franquista. Una temática que durante años se había venido obviando por la historiografía académica universitaria; de la que había poco más que las referencias partidistas transmitida por los protagonistas de uno y otro bando o por las narraciones maquilladas, censuradas y tergiversadas a conciencia por la historiografía oficialista que, desde las instancias académicas, se ocuparon, casi siempre de pasada, sobre el tema. Las investigaciones de los estudiosos extranjeros apenas traspasaban el nivel de los relatos de índole general -salvo algunas notables monografías- donde las consecuencias de la guerra -represión- eran objeto de un análisis demasiado generalista que impedía trascender a la realidad de los hechos y la secuencia histórica de los mismos.
Hoy, gracias a estudios como el que ahora prologamos, la situación de conocimiento histórico es bien distinta. Sólo para el sudoeste peninsular disponemos de monografías locales y provinciales de excelente factura dedicadas a las capitales de provincias y municipios de Huelva, Córdoba, Sevilla, Badajoz, Málaga, Cádiz, etc. Es en la segunda y tercera parte del libro donde se pone de manifiesto el buen hacer investigador del autor, Fernando Romero, que no en balde pertenece a ese grupo de jóvenes historiadores que asumieron -al margen de los centros universitarios- el compromiso de hacer visible el lado más oscuro de la historia de la Guerra Civil, centrada en la represión, fusilamientos, fosas comunes, desaparecidos, campos de trabajo y concentración, etc. que fueron, tal vez más que la propia guerra, la herencia más indeseable recibida de aquellos años. Terminados sus estudios de licenciatura en la Universidad Hispalense, se decantó en su investigación histórica por los temas relacionados con los movimientos obreros campesinos de principios del siglo XX y, de inmediato, por el período de la República y Guerra Civil. Nacido en Villamartín y buen conocedor de la zona, tiene en su haber ya publicados, o en realización, estudios similares sobre otros municipios de la comarca -Villamartín, Puerto Serrano, El Gastor, Alcalá del Valle, etc- Como se desprende de la investigación de la que da cuenta esta obra, con una experiencia y maestría indudables en el conocimiento y manejo de la diversidad de fuentes documentales -municipales, judiciales, eclesiásticas, militares, sociales, etc.- que poco a poco han ido abriendo brecha en temas tan herméticos como fuesen la violencia del golpe militar desde sus primeras actuaciones y el terror de julio-agosto de 1936, la represión de primera hora, inmediata a julio de 1936, los sumarios de la justicia militar, la depuración de los combatientes franquistas, los fusilamientos y fosas comunes, los recorridos de los “vencidos” por cárceles, prisiones y campos de trabajo y concentración, los “nuevos” administradores de la victoria, etc.
En los aspectos detallados, la narración histórica de Fernando Romero nos pone, con una precisión y pulcritud investigadora irreprochables, ante la magnitud y trascendencia de la secuencia histórica de la Guerra Civil y sus consecuencias en el microcosmo local del municipio objeto de su estudio. Con un análisis depurado de las fuentes y un quehacer de crítica y verificación documental que reflejan el buen hacer adquirido en el oficio sobre el período estudiado. Sucesos como la narración sobre la resistencia republicana –de mayor calado, aunque a la desesperada- en la zona de la serranía rondeña, que termina de claudicar ante el avance de la columna falangista de Mora Figueroa con apoyos de acciones de bombardeos aéreos; el terror caliente de la represión en 1936, de la que da detallada relación y circunstancias de las víctimas y responsables de la autoría de la misma. La composición de la nueva corporación municipal y los trasvases de militancia colaboracionista y, sobre todo, como núcleo central de la investigación, el estudio de los sumarios de la justicia militar, primero de los años de 1937-1938, los de mayor incidencia por las penas de muertes causadas -el 31% de los encausados fueron ejecutados- y luego los siguientes a partir de 1939 con menor incidencia mortal -el 5% de los encausados-. Las cifras incontestables que se dan a conocer en el libro, y las circunstancias de los hechos que se relatan, ponen de manifiesto en toda su magnitud la tragedia que supuso la Guerra Civil en las retaguardias, al margen de los sucesos bélicos de las trincheras. Una represión que no termina con las acciones de la violencia intimidatoria de los primeros meses, ejercida por los golpistas con afanes de aterrorizar a la población y hacer irreversible la nueva situación creada en un pretendido ajuste de cuentas histórico por quienes se habían erigido en guardadores de las esencias nacionales de la patria. Continuó con los sumarios, con más de 80 vecinos de la población encausados -alrededor del 10% de la población activa de Torre Alháquime- y con el deambular por los establecimientos carcelarios y los controles posteriores a los que fueran sometidos los “vencidos” hasta bien traspasada la década de 1950.
Cuando los ecos de la tragedia se debilitaron y aún cuando parecía que el olvido extendía su manto de silencio sobre los sucesos historiados, el quehacer de la investigación histórica renovada vuelve al tema con afanes no sólo de cuantificar las víctimas del terror sino también de identificarlas y señalar los posibles parajes donde se llevaron a cabo sus enterramientos en fosas colectivas. Algunas de las evidencias ponen de manifiesto hasta qué punto era necesario llevar a cabo una tarea semejante: hasta la década de 1980 no llegaron a inscribirse en los registros de defunciones a muchos de los que hallaron la muerte por la acción represora de los sublevados en 1936; todavía, 70 años después de la Guerra Civil, la mayor parte de las víctimas represaliadas constaban oficialmente como desaparecidos.
Recuperar esa memoria histórica, y hacerlo con la pulcritud investigadora como lo hace Fernando Romero en este libro es, además de una exigencia cívica, un saludable quehacer de conocimiento histórico. De ahí el acierto del Ayuntamiento de Torre Alháquime por su colaboración para que dicha investigación se publique".
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